Energía vital - Micromeditaciones parte I de II



Es muy sano reconectarse con la Naturaleza para recibir energías que potencian nuestra capacidad autocurativa y nos ayuda a mantener el equilibrio mental y físico. Por eso siempre que puedo voy a su encuentro. Si me dan a elegir un lugar de vacaciones, elijo disfrutar de la Naturaleza. Es más, hubiese preferido vivir en un ambiente natural e irme de fin de semana o de vacaciones a la ciudad. 

Pero actualmente, esto no es posible, vivo en la ciudad de Buenos Aires y  menudo siento que estar tanto tiempo "encerrada" en esa jaula con parque de atracciones adentro me provoca estrés, asfixia, agobio. Por lo cual, debo poner remedio de alguna forma, que no sea la de escaparme a la naturaleza porque me queda muy lejos, eso lo podría hacer programando algún viaje para algún fin de semana largo que pueda disfrutar, cosa que no se da muy a menudo, porque trabajo los sábados. Por suerte este año pude viajar a San Luis, Merlo y a Iguazú, en donde respiré pura energía vital. (Gracias Universo!!)  

En el día a día necesitaba hacer algo para no sentirme tan estresada. Así que empecé a meditar, a practicar Yoga, volví a reconectarme con la Pintura, con mi interior, continué haciendo ejercicio físico de forma continuada, volví al gimnasio y planifiqué una rutina para cumplirla y mantener la constancia, la disciplina y el compromiso con mi bienestar. Practico mindfullness para controlar mis pensamientos que son tan tóxicos como la contaminación ambiental que respiro en la ciudad. 

La verdad es que me costó mucho implementar esto. El cambio cuesta mucho, pero es tan necesario!! Nunca reparé en la importancia de trabajar la voluntad, de hacer cosas aunque no me guste, pero que son necesarias para el bienestar de un@mism@. "No me gustan las verduras, no me gusta tomar agua, prefiero coca-cola que sabe mejor..." y un sinfín de "no me gusta" que, a la larga, dañan la salud y cuando te haces mayor, es más difícil educar a la voluntad. Pero no imposible. En ello estamos. De a poco estoy siendo más consciente de los beneficios que me proporcionan los cambios que voy implementando. Dirigiendo a voluntad el foco de la atención en lo que estoy viviendo, en las mejoras que esas decisiones aportan a mi vida.

En el día a día hay varias cosas que me producen estrés. Me di cuenta de que eran mis pensamientos los que me lo provocaban.  Y me autoboicoteaba. Si quería que las cosas me salieran bien, debía cambiar mis pensamientos, o callarlos, para poder fluir.

<micromeditaciones
que me ayudan, en el día a día, reducir el estrés. >>

Por ejemplo,  hay tareas que me da mucha pereza hacerlas, como limpiar la casa. Limpiar cada día es una tortura!! No le encontraba la forma de hacerlo sin ponerme de mal humor. De sólo pensarlo ya me ponía mal. Así que, en lugar de pensarlo, me ponía a hacerlo (aunque no me guste). No le daba tiempo a mi cabeza a decir una sola palabra. Y el resultado de esta acción era mucho más satisfactorio que amargarme previamente por tener que limpiar. Así que cambié el "tener que" por el "hay que limpiar! Ya!" 

Ahora, antes de salir de casa procuro dejar todo ordenado y limpio para cuando vuelva, sentir la alegría y la paz de entrar en un lugar en orden. Me cambiaba la energía por completo. 

Y así es como suelo emplear las micromeditaciones para con mis pensamientos: acallarlos en el momento en el que me están haciendo mal.  

Porque si no lo hago, eso se va a ir transformando en una bolsa muy pesada con la cual no voy a poder cargar. Así que en el día a día, trato de ir eliminando de la bolsa aquello que guardé y que me hace mal. Ya no digo que no las voy a meter directamente, porque en realidad, el estrés no es tan malo si lo podemos controlar. No es más que un mecanismo de defensa para advertirnos de los límites, pero no hay que dejar que nos destruya, es necesario conocernos en esas situaciones y buscar la forma de equilibrarlas. 

Esto mismo aplico en la pintura. Me imagino el lienzo en blanco como si fuese mi vida, como una etapa o una parte de ella y toda acción que haga sobre él, repercute en el resultado final. Cada capa de pintura es una situación a resolver, en la que tomar decisiones, permitiendo dejar ir algunas, permitiendo entrar otras, sin juzgar, sin apegos, sin miedo. Y creando. Creando el camino. 

Trato de no reprimir mis pensamientos o sentimientos, dejo que afloren, pero no les permito hacerme daño. Trato de equilibrarlos y alinearlos con lo bueno de las situaciones que se presentan, hasta lograr que el peso mayor recaiga sobre lo positivo de la situación. No resulta fácil y no logro aplicarlo siempre, hay veces que me sale mal, pero es cuestión de aceptar que a veces ganamos, a veces aprendemos. Y es necesario dejar ir esa batalla, aceptar algunas situaciones como vienen y tratar de buscar la felicidad dentro de cada una de ellas, focalizando en lo que nos hace bien, abriéndonos a lo bueno que está por venir, a la vida que está esperando por nosotros para que la vivamos, mientras le damos vueltas a la cabeza y vivimos amargad@s. De eso se trata el camino, de la lucha continua por estar bien con un@ mism@ y con lo que te rodea y mientras eso sucede, tratar de disfrutarlo y de buscar nuestra propia fuente de energía vital.  

En el próximo post hablaré sobre otro tipo de micromeditaciones que realizo, de aquellos que buscan el placer. 


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